[ZAED]
Alya duerme por fin. Su respiración es lenta, tibia sobre mi pecho. Tengo una mano en su espalda, la otra apoyada en su vientre. El silencio del departamento es tan frágil que casi temo moverme. No quiero despertarla. No después de lo que pasó. No después de cómo se quebró.
Miro el teléfono por enésima vez. La pantalla apagada. Sin mensajes. Sin respuestas. Hasta que vibra. Una vez. Corta. Fría.
El corazón me da un vuelco. Lo tomo con cuidado, como si pudiera explotar entre mis dedos.
Lu