[ZAED]
Al día siguiente
El amanecer entra despacio por las ventanas, como si no quisiera interrumpir nada.
La luz es suave, tibia, se desliza por las paredes del departamento y se posa sobre la cama deshecha, sobre los cuerpos aún enredados en las sábanas. Milán despierta afuera con su ruido contenido, lejano, pero aquí adentro el mundo parece suspendido.
Alya duerme de costado, de espaldas a mí. Su respiración es tranquila por primera vez en días. No hay sobresaltos. No hay temblores.
Mi mano