[ZAED]
Esa misma noche
La cama ya no es solo un lugar donde descansar.Es un territorio nuevo. Un comienzo.
Alya está junto a mí, envuelta en la luz tibia que entra por la ventana. Su piel tiene ese brillo suave que aparece cuando alguien se siente a salvo. Cuando la miro así, tendida entre las sábanas, no pienso en todo lo que dejamos atrás. Pienso en lo que acabamos de hacer.
Nos casamos.
La palabra se instala en el pecho con un peso distinto. No como una obligación. Como una elección.
Paso la mano por su brazo, despacio, recorriendo la piel como si necesitara memorizarla otra vez. Alya se gira hacia mí, su pierna se enreda con la mía, su respiración roza mi cuello.
—Zaed… —susurra.
No pregunta nada. No necesita hacerlo.
La beso. No con prisa. No con ansiedad.
La beso como se besa cuando ya no hay huida posible. Cuando no hay marcha atrás. Cuando el beso no es promesa, sino confirmación.
Su boca responde con una suavidad que me enciende lento, profundo. Sus dedos se aferran a mi espa