[ZAED]
La mesa es demasiado larga para cinco personas que no confían entre sí, y esa distancia física se siente como una declaración en sí misma.
El departamento que alquilamos para reuniones formales en Milán no tiene nada de hogar. Madera oscura, vidrio, líneas rectas. Todo es sobrio, neutral, frío. Un espacio diseñado para que las emociones no tengan dónde apoyarse, para que nadie se sienta cómodo el tiempo suficiente como para bajar la guardia.
Alya está sentada a mi lado. La espalda recta,