[ZAED]
Dos días después
Por más que intento convencerme de que debo olvidar lo que pasó entre Alya y yo, la verdad es que es imposible. No hay manera. Todo me recuerda a ella. El mar cuando miro por la ventana del despacho. El olor a café en las mañanas. La forma en que la luz cae sobre los planos extendidos sobre mi escritorio. Alya está en todo.
Y, sin embargo, también está a años luz de mí.
Isabella pasa las noches hablando del bebé, de nombres, de casas con jardines y desayunos familiares.