[ZAED]
Al día siguiente
La luz del amanecer se filtra entre las cortinas del penthouse y me despierta con un dolor sordo en el pecho.
Por un segundo no recuerdo dónde estoy. Solo veo el reflejo del mar desde la ventana y siento la sal aún pegada en mi piel. Entonces todo vuelve: Alya, su llanto, su voz quebrándose en la orilla. “Lo perdí.”
Cierro los ojos. No puedo borrar su rostro ni el peso de su historia. Cada palabra sigue martillando en mi cabeza, mezclándose con la culpa, con ese maldito