Capítulo 13. Belleza de ángel
Angelo
—El club está a reventar —espeta Alice apenas pone un pie dentro de la oficina.
Su presencia me perturba de inmediato, y desde ahora sé que no podré volver a concentrarme en mi trabajo.
—Normal… Es sábado. —Me encojo de hombros, regresando la vista al monitor de mi computadora—. ¿Alguna novedad?
—No, ninguna —responde, su tono melancólico me hace darme cuenta de lo tosco que he sido con ella.
«Mierda… Cada vez se vuelve más difícil convivir con ella», pienso.
Respiro profundo, tratando