Me senté en sus piernas con rigidez como una roca, podía sentir su intensa mirada mientras lo miraba de soslayo. El silencio solo era un arma más para reactivar nuestra imaginación, para que aquello que intentaba salir, no lo pudiera contener. Oí su respiración pesada y la fragancia intensa de los frutos frescos de la manzana verde. Tomo mi rostro de repente para que lo mirara y mi corazón latió con fuerza. Entonces recordé.
—Siempre pensé que querías mostrarte como el bueno de la película, per