La tasa de mi café se había terminado y con ella mi historia, juguete con el residual del fondo de mi tasa mientras esperaba algo, que me insultara, que me mirara con disgusto, solo quería que dijera algo, pero en silencio pago la cuenta y antes de irse dijo.
—¿Qué harás con tu vida…?
—¿A qué te refieres?
—Está claro que repudias tu situación, piensas cambiarla.
—Pienso liberarme, a toda costa…
—¿Cuándo? Y cuanto piensas perder por lograrlo.
—¿Perder? Yo ya no tengo nada que perder.
—Ezequiel…