Alejandro se quedó ahí parado, vio cómo Eva se marchó y entró a la cocina, acto seguido, el hombre entró en la habitación de su hijo.
- Papá, ¿Por qué mamá te gritó tan feo? -preguntó Augusto entre sollozos.
- Augusto, es normal que tu madre y yo, de vez en cuando, tengamos diferencias, pero no por eso, vamos a dejar de amarte. Es solo que tu mamá y yo, bueno, en ocasiones no podemos ponernos de acuerdo en cosas de nuestro día a día.
- Mamá estaba furiosa contigo…
- Oye, ven, siéntate aquí, ven…