Oriol había estado viendo cómo era la interacción entre Eva y Augusto en los últimos días, él estaba viviendo lo mismo solo que, en su caso, su hija no sabía ni de su existencia y él, sinceramente, no se atrevía a buscarla.
- Eva, ¿Cómo estás?
- Hablando de trabajo, excelentemente bien, estoy por cerrar un trato importante con el cliente quisquilloso que tienes. Pero, si me preguntas de mi vida personal, ahí sí, para qué te voy a mentir, mi vida está en caída libre.
- Eva, he estado pensando en