Antonio Díaz no había podido sentir tranquilidad luego de la no deseada visita de Sergio Carrasco, por momentos, sin decírselo a nadie, se preguntaba: ¿Cómo demonios pudo caer tan bajo?
Él había sido un hombre con mucho dinero, había heredado una fortuna de su familia, mientras vivió con su primera esposa, todo parecía ir viento en popa. Todos los negocios resultaban, se cerraban tratos como si se tratase de cualquier cosa, su vida fluía con naturalidad.
Su maldita vida había sido perfecta en lo