73. Erik, sale con Marisol
Sara Sandoval
Nos sentamos todos a la mesa, envueltos en una calidez hogareña que no esperaba encontrar tan pronto en Montenegro. La larga mesa de madera oscura crujía apenas bajo el peso de los platos rebosantes, las velas encendidas añadían un resplandor íntimo que contrastaba con el murmullo alegre de nuestros invitados.
Mi padre tomó asiento en el centro, como siempre, irradiando esa autoridad natural que lo caracteriza. A su derecha, mamá, serena y elegante como de costumbre. Yo me senté j