90. La habían salvado
Marisol López
Cerré la puerta del departamento con un suspiro largo. El día había sido eterno. Desde que trabajaba oficialmente en la clínica me habían cargado con más responsabilidades y una lista de pacientes que parecía no tener fin. Me quité los zapatos en la entrada y quedé solo con las medias. Sentí un alivio inmediato en los pies, ese pequeño placer de estar descalza después de horas de pie… pero no duró mucho.
En la sala, junto al sillón, había dos maletas grandes.
Me quedé inmóvil un i