72. Montenegro
Sara Sandoval
El viaje se me hizo eterno.
Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que vi a mis padres y, aunque me sentía una mujer adulta e independiente, volver a casa despertaba en mí una mezcla de nostalgia, ansiedad… y algo parecido a paz. Tenía las manos en el volante, firme pero relajada, cuando cruzamos el arco de bienvenida de Montenegro. El letrero oxidado nos recibía con esa calidez peculiar que solo este lugar podía ofrecer.
Vi por el retrovisor que Marisol me miraba, y me