13. Don estrés
Sara Sandoval
Mientras esperaba a que trajeran de regreso a Ernesto de la sala de ultrasonidos, el silencio de la clínica comenzó a pesar sobre mis hombros como una manta húmeda. Todo era demasiado blanco, demasiado estéril… y aun así, no lograba sentirme tranquila. Mis dedos jugaban inquietos con el borde de mi bolso cuando el zumbido de mi celular rompió la calma.
—¿Bueno? —respondí, con la voz más baja de lo normal.
La voz que emergió del otro lado de la línea me sacudió.
—Sara… ¿Dónde está