5. Obsesión
Esteban Cazares
El hielo en mi vaso tintineó cuando lo giré entre mis dedos. El licor dorado reflejaba la tenue luz de la lámpara sobre el escritorio, proyectando sombras alargadas en las paredes de mi despacho. Mandé construir mi propio espacio a lado de la biblioteca de mi madre, un lugar donde pudiera estar a solas, puesto que el despacho principal era el de mi padre.
Estuvo demasiado cerca.
Apreté la mandíbula.
No sé cómo demonios lo sospechó, pero si no hubiera sido por Emilia desviando su