6. Vacío
Emilia Díaz
Eran ya las once de la noche y Esteban aún no subía a la habitación. Me estaba acostumbrando a su ausencia; al menos, así evitaba tener que verlo antes de dormir. Pero hoy era diferente. Sus padres seguían en el hospital y empezaba a preocuparme.
Sentada en el borde de la cama, me sobresalté cuando la puerta de nuestra habitación se abrió de golpe. Era él.
De inmediato, me puse de pie.
—¿Ya regresaron tus padres? —pregunté, tratando de leer su expresión.
Esteban frunció el ceño, luc