21. Eres un maldito
Álvaro Duarte
—No entiendo nada. ¿Acaso Emilia te hizo enojar, Esteban? —preguntó mi padre con el ceño fruncido, observándolo con atención.
—No venimos a hablar sobre asuntos personales, señor —se adelantó a responder Esteban, su voz era grave y cortante. Se notaba que estaba conteniendo su furia, pero ¿con qué derecho? Qué hipócrita. No se suponía que él había embarazado a otra chica.
Lo miré con una ligera sonrisa de burla, pero me contuve de decir algo que lo terminara de hacer explotar.
—Bi