13. El primogénito
Emilia Díaz
El aroma a flores impregnaba la habitación. Ramos de todos los tamaños y colores decoraban cada rincón, junto con cajas de regalo envueltas en papel elegante. Detalles lujosos, costosos… sobrios.
Tomé una de las tarjetas y recorrí con la mirada el nombre en la firma. No lo reconocí. Lo mismo con las demás. Parecía que todo aquello venía de personas desconocidas. Suspiré.
Bajé la vista y sonreí con ternura.
Mi hijo dormía plácidamente entre mis brazos, su respiración era un pequeño s