14. La Capital
Christa Bauer
Desperté con la luz del amanecer pegando directo a mi rostro por la ventana del autobús. El chofer anunció que pronto estaríamos llegando a la Capital. Miré a través del cristal con mucha emoción; nunca antes había visto un lugar como ese: una ciudad tan grande, con edificios enormes, restaurantes, supermercados, tiendas comerciales, hoteles… todo era una maravilla para alguien como yo, una chica de campo que lo único que conocía eran los matorrales de su rancho.
Bajé del autobús