El video terminó.
Pero el llanto de Victoria siguió resonando dentro de la cabeza de Adrián como una tortura.
Una hora.
Solo una hora.
Emilia observó cómo él dejaba caer lentamente el teléfono mientras intentaba respirar.
Pero ya estaba colapsando emocionalmente otra vez.
Porque Samuel acababa de abrir la herida más profunda de toda su vida.
La imposibilidad de salvar a alguien.
Como aquella noche con Amelia.
—Adrián…
Él comenzó a negar lentamente.
Las lágrimas ya caían libremente por su rostro