El mundo entero se detuvo para Adrián.
La lluvia.
Los disparos.
Los gritos.
Todo desapareció.
Porque aquellas palabras acababan de atravesarlo exactamente donde más dolía.
> “Ojalá nunca te hubiera amado.”
El aire dejó de entrar a sus pulmones.
Y Emilia vio algo devastador.
Adrián no parecía herido físicamente en ese momento.
Parecía destruido desde el alma.
Samuel observó la reacción con satisfacción enfermiza.
—Te persigue, ¿verdad?
Las lágrimas seguían cayendo silenciosamente por el rostro d