El sonido explotó bajo el puente.
Seco.
Violento.
Ensordecedor.
Y durante un segundo… nadie respiró.
El cuerpo de Samuel se tambaleó apenas.
La sorpresa cruzó su rostro lentamente mientras bajaba la mirada hacia la sangre comenzando a expandirse sobre su pecho.
Detrás de él…
Mauricio sostenía el arma temblando.
Las lágrimas seguían cayendo por su rostro.
—Ya fue suficiente…
El silencio se volvió irreal.
Samuel observó la sangre en sus manos y luego soltó una pequeña risa incrédula.
—¿Me dispara