Aquello solo podía ser una broma muy poco graciosa de su parte.
¿Cómo que estaba en el puente de Brooklyn? ¿Qué hacía allí parado, solo y, para colmo, borracho?
—Ethan, ¿qué estás haciendo ahí? —preguntó preocupada, con el corazón en la mano.
—Si de verdad quieres saberlo, ven hasta aquí, antes de que sea demasiado tarde.
Diciendo esas palabras, colgó el teléfono.
Sin pensarlo dos veces sobre lo que acababa de escuchar, salió de su apartamento desesperada, con el corazón angustiado. Se acordó de Aurora y de cómo ella y Oliver se habían conocido.
Ethan sería incapaz de pensar en una locura como esa, ¿no es cierto?
Entrando en el primer taxi que encontró, le pidió al conductor que fuera lo más rápido posible. Tenía miedo de lo peor, pero dudaba si debía llamar a alguien para que la ayudara o no.
Algunos minutos después, allí estaba el taxi, en el puente de Brooklyn. Dentro del coche, Rafa buscaba a Ethan o su auto estacionado con la mirada, pero con más de 1800 metros de extensión, era