¿Hijo?
¿Será que había escuchado eso correctamente?
Tal vez fuera el viento, o el ruido de los coches, o incluso su propia mente, que pensaba en el bebé que estaba gestando en su vientre, lo que la hizo oír aquello de manera equivocada.
—¿H-hijo? ¿Tienes un hijo? —preguntó tartamudeando.
—Tenía… —respondió triste.
—¿Cómo así? ¿Qué pasó? ¿Dónde está?
No se dio cuenta de cuántas preguntas había hecho seguidas.
—No llegó a nacer —respondió con el tono de voz triste.
—¿C-cómo así? —se extrañó por a