Aún alterada por el beso inesperado de Ethan, Rafaela se sintió acorralada al notar la mirada desconfiada de la novia de él fijada en ella.
—Vine a traerlo a casa, ya que el señor Ethan estaba demasiado borracho para conducir —explicó Rafaela, intentando mantener la compostura.
—Además de tu función de secretaria, ¿también eres su chofer? —preguntó Eva, con una expresión nada amigable.
—Déjala en paz, Eva —intervino Ethan, percibiendo el cambio en el tono de voz de su futura novia—. No descargu