Toda su expectativa se vino abajo cuando vio el nombre de Ethan en la pantalla.
¿Pero qué quería él a aquella hora? ¿No debería estar con la novia?
—¿Aló? —atendió, desconfiada. Extrañó el silencio del otro lado de la línea. —Señor Ethan, ¿está todo bien?
—Ven a buscarme —dijo finalmente Ethan, con la voz ligeramente embolada.
—¿Está usted borracho? —preguntó, confusa.
—¿Parece que sí? —él cuestionó.
—Creo que sí, considerando que me llamó.
—Deja de hablar y ven rápido, Rafaela. —Repitió, impaciente.
—¿Ya vio qué hora es? —ella cuestionó.
—Claro, ¿crees que uso el celular solo para llamadas? —replicó. —Estoy borracho y no puedo conducir, así que ven rápido.
—¿Por qué no llama a su chofer?
—Es su día libre.
—Entonces tome un taxi.
—Si no apareces en el Paradise en veinte minutos, ni te preocupes por trabajar mañana. —Y, diciendo eso, colgó.
—¿Qué fue eso? —murmuró para sí misma, aún mirando la pantalla del celular.
Intentó devolver la llamada, pero el teléfono estaba fuera de área. Raf