Después de veinte minutos más de espera, los pasajeros del vuelo finalmente comenzaron a desembarcar. Rafaela se sentía extraña allí, sosteniendo un cartel en una mano y un ramo de flores en la otra, a la espera de la novia de Ethan. Sin embargo, como era parte de su trabajo, no había cómo negarse. En medio de la multitud, una figura se destacó: una mujer alta y delgada, de cabello rubio corto, que parecía buscar a alguien. Rafaela decidió acercarse, suponiendo que aquella fuera Eva.
—¿Eva Thompson? —preguntó Rafaela, levantando el cartel.
—Sí, ¿quién eres tú? —respondió la mujer, con un aire de desconfianza.
—Soy Rafaela, secretaria del señor Ethan. Estoy encargada de llevarla a su casa.
—¿Entonces él no vino personalmente? —preguntó Eva, visiblemente decepcionada.
—Lamentablemente, tuvo una reunión muy importante y no pudo posponerla, pero pidió que le entregara esto —dijo Rafaela, ofreciendo el ramo.
—Esto es tan típico de Ethan… siempre inventando excusas para no venir a buscarme.