Haber confesado la verdad fue liberador, pues sentía que un gran peso había salido de sus hombros; sin embargo, ver que su prometida lo miraba de manera acusatoria lo estaba dejando profundamente insatisfecho.
¿Por qué, en lugar de decir muchas cosas, Rafaela solo guardaba silencio?
¿Qué sería peor en ese momento: su silencio o sus palabras?
—¿Vas a seguir mirándome de esa manera, como si yo fuera la peor persona del mundo? —preguntó inconforme—. Di algo, no soporto verte así —dijo.
—Sigo inten