Sintió que sus oídos la habían traicionado, pues no podía creer lo que acababa de escuchar, al pensar que se trataba de un tremendo absurdo.
—¿Qué estás diciendo? —preguntó confundida.
—Es exactamente eso que acabas de oír —repitió una vez más—. Ella no murió en aquel accidente aéreo.
Al intentar levantarse del regazo de su prometido, se sintió retenida e impedida de hacerlo.
—No salgas de aquí, por favor —pidió nervioso, con miedo de que ella huyera de aquella habitación y no escuchara el rest