—¿Está pasando algo, querida? —preguntó Susan al notar que su nuera estaba con los pensamientos lejos y casi no había tocado la comida que le habían servido con tanto cariño.
—No es nada, solo estoy un poco sin apetito —respondió.
—Qué pena, yo misma preparé la cena hoy. Pensé que te gustaría lo que hice.
—La comida está deliciosa —se explicó. —Por favor, no piense que hay algún problema con ella.
—A Ethan le encantaba que yo cocinara para él, así que decidí hacerle esta sorpresa hoy. Qué pena