Percibiendo la tontería que había cometido, Rafaela se agachó rápidamente para recoger los papeles y el bolso, corriendo enseguida hacia el baño, dejando a Ethan confundido y sin entender nada. En el baño, comenzó a vomitar descontroladamente.
—¿Por qué esto solo pasa cuando estoy cerca de él? —se preguntaba, mirando su reflejo en el espejo, intentando encontrar una excusa convincente para dar al regresar a la mesa.
Mientras caminaba de vuelta hacia donde Ethan la esperaba, su mente giraba en torno a un único pensamiento: ¿habrá visto él el contenido de los papeles cuando cayeron? ¿O preguntaría de qué se trataba? Cuando se acercó a la mesa, él ya la miraba con un gesto confuso, aguardando respuestas.
—Perdón por salir así, no me he estado sintiendo muy bien últimamente —dijo, sentándose nuevamente.
—¿Qué tienes? Esos papeles que cayeron al suelo… ¿Qué significan? —preguntó él, serio, fijando los ojos en ella.
—¿Qué quieres decir con eso? —cuestionó nerviosa. —Esos son asuntos persona