Sus ojos oscuros brillaban con una mezcla de furia protectora y deseo contenido.
—Sé que eres fuerte pero esto no es un entrenamiento con tu abuelo. Son humanos que saben exactamente cómo cazarnos. Si te tocan, si te hacen daño... por una vez, déjame protegerte.
Adhara abrió la boca para protestar pero los pasos al otro lado de la celda se detuvieron.
Los humanos se quedaron fuera observando a través de los barrotes.
Sabían lo peligrosos que eran.
Un hombre de bata blanca, con gafas y una car