Horas después:
—Stephano, no es necesario que ahora mismo...
Él se aferró a su mano.
—Sí es necesario, quiero que todos sepan que eres mía. No por el torneo, sino porque lo decidiste así. Aún más llevando a mi cachorro en tu vientre, no hay nadie que me separe de ti, Adhara. Ni siquiera tu padre, eres mía y este cachorro que crece dentro de ti también lo es.
—Déjame hablar con mi padre primero, él...
Antes de que terminara de hablar, el gruñido de Amarok no se hizo esperar antes de que apartara