Adhara se escabulló con Darian hacia el bosque, riendo suavemente como si estuviera disfrutando de verdad.
El macho la seguía de cerca, halagado y ansioso, con una sonrisa fácil que no llegaba a encender nada real en ella.
Solo era una herramienta, una forma de rebelarse, de sentirse viva, de castigar a Stephano por ignorarla después de haberla hecho sentir tanto incluso aunque no lo supiera.
Con Darian podía mantener el control y no actuar como una niña nerviosa.
La música de la fiesta se