Los ojos de la bruja brillaron como si acabara de escuchar algo inevitable. Gala inclinó la cabeza, con una sonrisa suave, la bruja ya lo sabía obviamente pero los cachorros no entendieron.
—Ah —dijo como si lo hubiera esperado desde antes que ellos nacieran—. Por fin.
Christian se inclinó hacia adelante escuchándola atentamente.
—¿Por fin qué?
Gala no respondió.
—Mami lloraría si se lo decimos —confesó Klarissa con la voz suave y dulce que tenía para convencer a cualquiera de hacer lo que ella