Al subir las escaleras sus cachorros salieron de su habitación rápidamente.
—¿Los abuelos están aquí de verdad? —preguntó Kash—. Los olimos, ¿Van a quedarse?
Cassian bajó a Katherine al suelo con cuidado pero mantuvo una mano firme en su cintura, como si necesitara ese contacto constante.
—Vinieron de visita —respondió Cassian con voz grave pero sin aspereza.
Klarissa dio varios saltitos haciendo rebotar las ondas de su bonito cabello oscuro.
—¡Sí! ¡El abuelo dijo que me daría un regalo! —gritó