—Escuchen bien, porque no voy a repetirlo —dijo Cassian, sin elevar el tono—. Katherine es mía, siempre lo fue, siempre lo será. La marca que en su hombro y en mi mano no es decoración, estamos destinados. Sus cachorros son míos al igual que este territorio y yo... —miró a cada uno de ellos deteniéndose en Kieran—. Protejo lo mío.
Hizo una pausa y su pulgar trazó círculos suaves sobre el vientre de Katherine, un gesto inconsciente que la hizo estremecerse.
—Pero... —continuó suavizando solo un p