La voz de Kian cortó el aire como un mandato cargado de autoridad y rabia que haría que cualquier lobo se estremeciera, pero el macho frente a él no pareció intimidado. Sus ojos azules oscuros se clavaron en Cassian, no había curiosidad en su mirada, solo instinto puro, un macho extraño tenía las manos sobre su nieta y eso bastaba para marcarlo como enemigo. Se interpuso de inmediato entre Cassian y Katherine con su cuerpo ancho y sólido.
Kieran tenía la mandíbula tensa pero enseguida extendió