—¡Katherine! —rugió, dando un paso hacia ella.
Ella lo escuchó, lo sabía por la tensión de su cuerpo pero no se giró.
Eso fue lo que más lo destruyó, su desprecio.
—¡Mírame! Bambi —insistió quebrando ramas con sus zancadas, como si su alma entera se hubiera roto en el trayecto.
Ella levantó el rostro y por fin lo miró, el mundo se detuvo.
Su apodo en sus labios resonó.
Y Cassian sintió que lo golpeaban justo en el corazón.
Ni siquiera le importaba si su cachorro era de él o de Maverik, ell