Lía
Dormir era imposible, Cada vez que cerraba los ojos, veía la mano temblorosa de Serena señalándome, Escuchaba los murmullos, sentía la mirada de Kael… esa mezcla insoportable de miedo, rabia y algo más profundo que no se atrevía a nombrar.
Pero lo peor era el latido, ese pulso caliente, inquieto, que vibraba bajo la piel de mi muñeca, como si la marca respirara, Como si esperara algo… o a alguien.
Me levanté de la cama, incapaz de seguir quieta, y salí al corredor. Kaelor estaba oscuro, si