La puerta se cerró de golpe. El sonido retumbó en la habitación como un disparo contenido.
Lía no se giró de inmediato. Su pecho subía y bajaba con fuerza, la marca ardiendo bajo su piel, latiendo al mismo ritmo desbocado de su corazón. Podía sentirlo ahí atrás… su presencia llenándolo todo, volviendo el aire denso, irrespirable.
Le ardía la sangre al pensar en todo lo que pasó durante la ausencia de su marido, en cuánto lo había pensado, en cuánto lo había necesitado… para encontrarlo junto