**Lía**
No podía sacarme esos nombres de la cabeza. Asmodeo y Rafael. No sonaban igual, tampoco se sentían igual.
Uno era pesado. Oscuro. Como si arrastrara algo antiguo, peligroso… algo que no debía ser nombrado. El otro… era distinto. Más limpio, pero no por eso menos inquietante. Como si su luz pudiera quemar tanto como la oscuridad. Y lo peor… era que ambos parecían estar conectados con nosotros.
Caminé sin rumbo por los límites de la manada, sintiendo el aire frío rozar mi piel. Necesitaba