La luz del sol en la ciudad nunca era tan pura como en el Enclave. Entraba por los ventanales del departamento de Adrian como una intrusa grisácea, filtrada por el smog y el cristal templado, pero esa mañana, al incidir sobre la cama, parecía cobrar una textura diferente. No era solo luz; era el testigo del nacimiento de algo nuevo.
Adrian despertó antes que ella. Durante años, su despertar había sido un proceso mecánico: apertura de ojos a las 05:00, escaneo mental de objetivos y revisión de