Capítulo 22 — Sombras, Ecos y la Prueba de la Distancia
La mañana se filtraba a través de los ventanales del departamento con una luz pálida y fría, típica del invierno que aún se resistía a ceder. Lyra se movía con cuidado entre cajas y prendas que aún no había tenido tiempo de organizar del todo, preparando su mochila para salir a realizar sus tareas cotidianas. El aroma residual del café que Nora había preparado, antes de partir hacía un par de horas, era el único signo de vida compartida,