Capítulo 23 — Momentos de cuidados y espera
La mañana siguiente llegó con un frío intenso que se filtraba por los ventanales del departamento que Lyra compartía con Nora. La ciudad humana parecía vivir a un ritmo distinto: nadie corría, los transeúntes se detenían a admirar escaparates y el aroma del café recién hecho se mezclaba con el humo de la chimenea de un café cercano.
Lyra se movía con una rutina tranquila, revisando correos electrónicos y organizando algunos papeles que tenían que ver con sus estudios. Su mente aún recordaba la intensidad de noches atrás, la cercanía de Elián, la calidez de su piel y la seguridad que sentía cuando él estaba a su lado. Esa sensación de protección y cercanía la hizo sonreír en silencio, aunque trató de concentrarse en sus tareas.
Al mediodía, sonó su teléfono. Era Elián.
—¿Todo bien? —preguntó con su voz grave, calmada y pausada.
—Sí, todo perfecto —respondió Lyra, tratando de sonar despreocupada—. Solo organizando cosas de la universi