Capítulo 39 — Malakai y un respiro momentáneo
El viaje hacia las cumbres nevadas del norte se volvió más tortuoso a medida que el asfalto desaparecía, reemplazado por caminos de tierra y grava que serpenteaban entre bosques de pinos milenarios. El aire, cada vez más fino y gélido, obligó a Nora a acurrucarse bajo una manta en el asiento trasero, mientras Lyra observaba cómo el mundo humano quedaba definitivamente atrás.
Finalmente, tras atravesar un desfiladero oculto por una niebla espesa que