Capítulo 38 — La Profecía del Trono Caído
Daren descendió a las profundidades del rascacielos de cristal, dejando atrás el ruido del tráfico de la ciudad para sumergirse en un silencio sepulcral que olía a incienso viejo y piedra húmeda. La oficina de los Ancianos no era un despacho, sino una cámara ceremonial oculta bajo capas de hormigón y acero.
Frente a él, sentados en sillones de madera tallada que parecían tronos, estaban Vladmir, Seraphina y Kael. Sus presencias eran tan densas que