Helena se dio una ducha caliente, dejó que agua corriera por su cuerpo para relajarse, había sido un día pesado y diferente, muy diferente a los aburridos días de siempre. Se vistió con algo cómodo y abrigado y tan pronto puso la cabeza sobre la almohada, se hundió en un profundo sueño mientras el agotamiento le ganaba la partida.
Comenzó a caminar sobre un prado hermoso y verde, era un campo enorme cuyos linderos se veían a mucha distancia, terminando en una cordillera montañosa de un lado, y